martes, 11 de noviembre de 2008

Sparrow (2008)



He de reconocer que me encanta Johnnie To. Pero también he de reconocer que se lo ha ganado a pulso. Nunca sabes exactamente qué te vas a encontrar en sus películas, pero siempre encuentras algo. Y ésta, para cuya elaboración ha dedicado tres años, no iba a ser una excepción.

Una vez más, como en tantas de sus películas, se centra en el mundo de la delincuencia hohgkonesa. Pero esta vez es diferente, ya que los maleantes en cuestión son hábiles carteristas. Así, se elude toda violencia durante la película y los delincuentes ya no lo parecen tanto (algo parecido a lo que ocurre en "El golpe"). Al frente de ellos está un -otra vez- excelente Simon Yam. Los problemas para ellos comienzan cuando se cruza en su camino una enigmática mujer -interpretada por la guapa Kelly Lin, otra de las habituales con To- que necesita de su ayuda.

Desde luego que Johnnie To sabe elegir sus actores y suele repetir siempre con las mismas caras, de hecho ya había trabajado anteriormente al menos con otros cuatro componentes del reparto. Los da confianza y ellos trabajan a gusto con él, o al menos esa es la sensación que da viendo sus trabajos.

Uno de los puntos de originalidad de la película es que, como el propio director ha reconocido, la planteó al menos en parte como un musical. Evidentemente no lo es, pero se nota tanto por la importancia que cobra la banda sonora, como por la forma de rodar algunas escenas, casi como una coreografía (atentos a la escena final de los paraguas, absolutamente memorable). El otro punto clave es la importancia y fuerza que cobra la propia ciudad de hong Kong, se nota durante todo el metraje hasta los créditos finales.

Para mí, sobre todo, una película elegante y un soplo de aire fresco para el mundo del celuloide. Que nadie la deje escapar.

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