
Mi gusto por el cine coreano comenzó a través de las obras de Park Chan-wook y, sobre todo, de Kim Ki-duk, del que soy un ferviente seguidor. Pero entre medias, tuve oportunidad de ir descubriendo películas muy interesantes procedentes de este remoto país, en la mayoría de los casos de directores cuyos nombres era incapaz de pronunciar, pero dotadas de gran calidad técnica y artística. Una de ellas es esta "Memories of murder", película que dió a conocer a Bong Joon-ho, director posteriormente de la multipremiada cinta de monstruos "The host".
El film se sitúa en la corea rural de los años 80, donde comienzan a producirse las violaciones y asesinatos de varias mujeres jóvenes, bajo un patrón común que hace pensar a las autoridades que se trata de un asesino en serie, algo hasta entonces ignoto en ese país. La investigación recae en dos policías, uno local y otro procedente de Seúl, pero la frustración se va apoderando de ellos a medida que pasa el tiempo y no consiguen resultados.
Para mí se trata de uno de los mejores thrillers del cine reciente, aderezado con toques de drama y de humor negro y muy alejado de los tópicos habituales en los que "el asesino en serie comete horribles crímenes y va dejando una serie de pistas que los avezados policías van reuniendo hasta dar finalmente con el criminal". Aquí el director ofrece una visión mucho más realista y sumerge al espectador en una situación de incomodidad, frustración y desasosiego ante las dificultades de la investigación, que aumenta a lo largo del metraje. Lo más destacable de todo son los personajes y su evolución a lo largo de la película, apoyado en excelentes interpretaciones de todos los actores, a destacar a Song Kang-ho, uno de los actores más importantes de Corea ("Green fish", "J.S.A.", "Sympathy for Mr. Vengeance", "Sympathy for Lady Vengeance", "The host"...).
Técnicamente impecable, un ritmo in crescendo que engancha completamente, excelente guión (una historia que está basada en hechos reales) y grandes interpretaciones para una película memorable.
El film se sitúa en la corea rural de los años 80, donde comienzan a producirse las violaciones y asesinatos de varias mujeres jóvenes, bajo un patrón común que hace pensar a las autoridades que se trata de un asesino en serie, algo hasta entonces ignoto en ese país. La investigación recae en dos policías, uno local y otro procedente de Seúl, pero la frustración se va apoderando de ellos a medida que pasa el tiempo y no consiguen resultados.
Para mí se trata de uno de los mejores thrillers del cine reciente, aderezado con toques de drama y de humor negro y muy alejado de los tópicos habituales en los que "el asesino en serie comete horribles crímenes y va dejando una serie de pistas que los avezados policías van reuniendo hasta dar finalmente con el criminal". Aquí el director ofrece una visión mucho más realista y sumerge al espectador en una situación de incomodidad, frustración y desasosiego ante las dificultades de la investigación, que aumenta a lo largo del metraje. Lo más destacable de todo son los personajes y su evolución a lo largo de la película, apoyado en excelentes interpretaciones de todos los actores, a destacar a Song Kang-ho, uno de los actores más importantes de Corea ("Green fish", "J.S.A.", "Sympathy for Mr. Vengeance", "Sympathy for Lady Vengeance", "The host"...).
Técnicamente impecable, un ritmo in crescendo que engancha completamente, excelente guión (una historia que está basada en hechos reales) y grandes interpretaciones para una película memorable.

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