miércoles, 3 de diciembre de 2008

Un largo y doloroso camino (2005)



Aunque Zhang Yimou sea conocido a nivel internacional principalmente por películas como "Hero", "La casa de las dagas voladoras" o "La maldición de la flor dorada", su cine no acaba ahí ni muchísimo menos. Por el contrario, la faceta más brillante del principal representante de la 5ª generación del cine chino, probablemente la encontramos en sus dramas ambientados en la china rural, con filmes tan brillantes como "Sorgo rojo" -su ópera prima, ganadora del Oso de Oro en Berlín-, la fabulosa "El camino a casa" o la que hoy me ocupa.

La película se centra en un anciano -magistralmente interpretado por el gran Ken Takakura- que no se habla con su hijo desde hace años. Cuando se entera de que éste padece una grave enfermedad, decide recuperar con él el tiempo perdido y para buscar el acercamiento se propone llevar a cabo uno de los sueños que su hijo nunca pudo llevar a cabo. Para ello viaja desde Japón para grabar una ópera tradicional china.

Yimou muestra el camino de cómo se debe rodar un gran drama, sensible, emotivo como pocos pero sin caer un ningún momento en la cursilería. Rodada con un acertado ritmo, excelentes interpretaciones, hermosa fotografía, una película que es tanto una introspección a los sentimientos como un acercamiento a las relaciones humanas y familiares.

Absolutamente magistral. Parafraseando el título castellanizado, "una larga y dolorosa película", porque más de uno no podrá reprimir las lágrimas. Aunque sea así, hay que verla, porque obras tan grandes como ésta no se encuentran muy a menudo.

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