
En 2005 el debutante David Slade ("30 días de oscuridad"), un habitual de los videoclips, ofreció esta sorprendente ópera prima, un thriller psicológico con cierto aire al cuento de caperucita roja -no hay más que ver el cartel- y que acaparó premios en Sitges y en otros festivales internacionales.
Una adolescente conoce a través de internet a un fotógrafo treintañero. Queda con él para conocerse y accede a acompañarle a su casa. Pero la joven ni mucho menos es tan inocente como aparenta.
Estamos ante una película potente, intensa y perturbadora, muy perturbadora. Aún no siendo ni mucho menos perfecta -se nota la mano de un debutante-, sí consigue una atmósfera realmente inquietante, con giros interesantes y manteniendo un interés creciente toda la cinta. Desarrollada casi en su totalidad en un único escenario, la fuerza de la película reside en un planteamiento inicial original y provocador, un inteligente guión de diálogos afilados y sobre todo en la química de la pareja protagonista, donde destaca la entonces desconocida Ellen Page ("Juno").
Punto y aparte merece esta actriz, de lo más prometedor en cuanto a jóvenes actores del cine moderno, y que aquí recrea un personaje complejo, retorcido, manipulador, una suerte de lolita moderna, morbosa y encantadora pero que detrás de su aparente inocencia esconde una mente fría y calculadora. Merece la pena ver esta película solo por ella.
Una película que precisamente por provocadora generará división de opiniones, pero que mantiene atento y en tensión a un espectador que no quedará indiferente.
Una adolescente conoce a través de internet a un fotógrafo treintañero. Queda con él para conocerse y accede a acompañarle a su casa. Pero la joven ni mucho menos es tan inocente como aparenta.
Estamos ante una película potente, intensa y perturbadora, muy perturbadora. Aún no siendo ni mucho menos perfecta -se nota la mano de un debutante-, sí consigue una atmósfera realmente inquietante, con giros interesantes y manteniendo un interés creciente toda la cinta. Desarrollada casi en su totalidad en un único escenario, la fuerza de la película reside en un planteamiento inicial original y provocador, un inteligente guión de diálogos afilados y sobre todo en la química de la pareja protagonista, donde destaca la entonces desconocida Ellen Page ("Juno").
Punto y aparte merece esta actriz, de lo más prometedor en cuanto a jóvenes actores del cine moderno, y que aquí recrea un personaje complejo, retorcido, manipulador, una suerte de lolita moderna, morbosa y encantadora pero que detrás de su aparente inocencia esconde una mente fría y calculadora. Merece la pena ver esta película solo por ella.
Una película que precisamente por provocadora generará división de opiniones, pero que mantiene atento y en tensión a un espectador que no quedará indiferente.

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