miércoles 25 de marzo de 2009

Ichi the killer (2001)



Si ya en cierta ocasión comenté el lado más amable del director japonés Takashi Miike -faceta, por cierto, en la que se prodiga muy poco-, hoy me paso al otro extremo, su lado más oscuro y violento, con una de las películas internacionalmente más conocidas de este prolífico y revolucionario director de culto.

La desaparición con una fuerte suma de dinero de un jefe yakuza, pone en marcha su búsqueda por parte de su banda, encabezada por el cruel Kakihara, que no dudará en matar y torturar para conseguir su objetivo. Detrás de esta desaparición se encuentra un trastornado asesino llamdo Ichi, controlado por otro jefe yakuza, Jijii.

Violencia. Con esto podría resumir la película. Pero no simplemente violencia, sino con una carga de crueldad y sadismo difíciles de imaginar, en una película repleta de personajes completamente marcados por ella. Y Miike no duda en mostrárnosla explícitamente, hasta el punto de que más de un espectador -y más de dos, seguro- se sentirán incómodos viéndola. Torturas, violaciones, mucha sangre, vísceras, mutilaciones y cualquier cosa imaginable por una mente enferma tiene cabida en la película.

Excepcional Tadanobu Asano ("Picnic", "Zatoichi", "Mongol") en el papel protagonista, bien secundado, destacando también la aparición de Shinya Tsukamoto, conocido por ser el director de "Tetsuo", obra clave del ciberpunk japonés. Buena factura técnica, ritmo trepidante, aunque tampoco excesivo y una cierta carga de humor negro, para un filme que no dejará indiferente a nadie y con un final absolutamente desconcertante.

Interesante película, basada en un conocido manga, que nos adentra en el lado más oscuro y radical de Miike, solo apta para corazones sanos que no vayan a sufrir con sus excesos.

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