lunes 2 de marzo de 2009

Wicked city (1987)



El cine de animación japonés es extraordinariamente rico y variado, con numerosos autores de enorme brillantez y capaces de crear productos de estilos radicalmente distintos, encontrándonos ejemplos tan representativos como Miyazaki ("Mi vecino Totoro"), Satoshi Kon ("Perfect blue"), Katsuhiro Otomo ("Akira"), Mamoru Oshii ("Ghost in the shell") o Yoshiaki Kawajiri, quizá menos conocido, pero autor de obras tan importantes como "Ninja scroll" o "Vampire hunter D".

Existen dos mundos paralelos y conectados, el de los humanos y el de los demonios. Está a punto de firmarse un tratado de paz entre ambos, pero no todos los demonios están de acuerdo en mantener esa paz y harán lo necesario para impedir la firma de ese tratado.

Si algo no se le puede negar al anime japonés, es su extraordinaria imaginación, con recreación de mundos futuristas o fantásticos con la naturalidad como si se tratase de nuestro mundo ordinario. Una película muy brillante en el aspecto técnico (si bien con las limitaciones de una producción de hace más de veinte años) y con un argumento muy creativo, que no pierde intensidad en ningún momento. Al contrario, a medida que avanza la trama, el espectador se va introduciendo más en la historia y la relación entre los personajes, permitiendo que la perplejidad inicial se transforme en interés creciente hacia la película.

Es evidente que este tipo tipo de películas están creadas para un público adulto, pero en ésta quizá se abusa de las escenas de sexo, muy explícitas y en ocasiones algo forzadas dentro de la propia historia. Tampoco falta violencia, pero todo muy a tono con el estilo que marca la película ya desde el principio. En cualquier caso es el camino que ha alegido su director y no resta interés al resultado final de la cinta.

Una excelente muestra del anime japonés, no se trata de una obra maestra, pero es interesante y una buena alternativa para conocer algo más que los clásicos más famosos del género de animación.

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