
Pocas veces el título de una película dice tan poco sobre cuál es su contenido y tanto sobre cómo es ese contenido, porque es cierto que ésta es una película triste, muy triste, una de las mejores producciones de 2005, que nos recuerda el altísimo nivel alcanzado por el cine coreano en general y por sus dramas en particular. Una lástima que desde esta cinta, su director Kwon Jong-kwan no haya vuelto a ofrecernos otro trabajo.
Se nos presentan cuatro historias de amor entrecruzadas, diferentes tipos de amor pero amor al fin y al cabo. Y cada una, con sus momentos dulces y sus momentos amargos pero todas, de una u otra manera, en uno u otro momento, marcadas por la tragedia.
Nos encontramos ante una excepcional película coral donde casi todo es realmente brillante. Empezando por el argumento, perfectamente trenzado sobre unas historias sencilla, tiernas y llenas de encanto que encajan entre ellas a la perfección sin resultar forzadas. Excelente el reparto, donde cada actor cumple de maravilla con su papel, ayudados por un guión que define maravillosamente cada personaje. También excelentes fotografía y banda sonora -que acompaña a la perfección cada escena-, un montaje perfecto que evita que el espectador pueda perderse en el cruce entre historias y un ritmo ágil que no decae en ningún momento y que gana fuerza dramática a medida que avanza el metraje. Por ponerle un pero, ciertos momentos resultan previsibles, lo cual tampoco resta gran mérito al resultado final del filme.
Concluyendo, una película que nadie debe dejar de lado, brillante en todos los aspectos y llena de sentimiento y drama hasta el punto que serán pocos los que puedan evitar derramar alguna lágrima viéndola o al menos sentir una aguda punzada en su corazón.
Se nos presentan cuatro historias de amor entrecruzadas, diferentes tipos de amor pero amor al fin y al cabo. Y cada una, con sus momentos dulces y sus momentos amargos pero todas, de una u otra manera, en uno u otro momento, marcadas por la tragedia.
Nos encontramos ante una excepcional película coral donde casi todo es realmente brillante. Empezando por el argumento, perfectamente trenzado sobre unas historias sencilla, tiernas y llenas de encanto que encajan entre ellas a la perfección sin resultar forzadas. Excelente el reparto, donde cada actor cumple de maravilla con su papel, ayudados por un guión que define maravillosamente cada personaje. También excelentes fotografía y banda sonora -que acompaña a la perfección cada escena-, un montaje perfecto que evita que el espectador pueda perderse en el cruce entre historias y un ritmo ágil que no decae en ningún momento y que gana fuerza dramática a medida que avanza el metraje. Por ponerle un pero, ciertos momentos resultan previsibles, lo cual tampoco resta gran mérito al resultado final del filme.
Concluyendo, una película que nadie debe dejar de lado, brillante en todos los aspectos y llena de sentimiento y drama hasta el punto que serán pocos los que puedan evitar derramar alguna lágrima viéndola o al menos sentir una aguda punzada en su corazón.

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