jueves 11 de junio de 2009

Buscando un beso a medianoche (2007)



La importancia del cine independiente radica en la demostración de que hace falta muy poco para trasmitir muchísimo, como ejemplo esta preciosa película, galardonada con varios premios y que demuestra que el cine norteamericano también es capaz de ofrecer grandes productos más allá de los fuegos artificiales de sus megaestrellas y sus superproducciones.

Un tipo al que las cosas no marchan demasiado bien, pone un anuncio en una web de contactos con la esperanza de no pasar en soledad la última noche del año. No tarda en responderle una enigmática mujer, con la que concreta una cita a ciegas.

Rodada con absoluta simplicidad de medios, la clave es una historia tremendamente sencilla sobre dos personas perdidas, solas y que únicamente necesitan un poco de cariño y de compañía. De esta forma se hace rápidamente cercana al espectador, al que engancha irremediablemente gracias al extraordinario magnetismo que irradian sus dos protagonistas, que desarrollan magníficamente unos personajes profundos, entrañables y llenos de sentimientos que proyectan más allá de la pantalla.

Sobre una fotografía dominada por tonos monocromáticos que aportan belleza y serenidad, junto a una maravillosa banda sonora que acompaña muy bien a toda la cinta, nos encontramos con un guión ágil, brillante y con espacio para la sorpresa, la comedia, la amargura, la amistad, el amor y muchísimas otras cosas; todo ello forma un conjunto sólido que dota a la película de un encanto que la hacen realmente especial y única.

Sencilla, humilde, pero también fresca, inteligente y con un toque de complicidad con el espectador, que seguro desearía cruzarse un día con personas como sus protagonistas. Una película absolutamente entrañable, muy recomendable, pero sobre todo para todo aquel que en un momento dado pueda sentirse muy solo.

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