martes, 25 de agosto de 2009

El olor de la papaya verde (1993)



Quiero regresar al magnífico cine del director Tran Anh Hung, en esta ocasión con su ópera prima "El olor de la papaya verde", cinta que le otorgó el reconocimiento internacional tras ser galardonada en Cannes y nominada al Óscar. Nada mal para un debutante, luego vendrían "Cyclo" y "Pleno verano" y a punto de estreno "I come with the rain". Lástima que un director de tanto talento sea tan poco prolífico.

En el Vietnam de mitad del siglo pasado, una niña campesina de diez años deja a su familia para trabajar como sirvienta en una casa de la ciudad. Allí será aleccionada por una anciana criada en todo lo relacionado con la cocina y como llevar el hogar.

Una vez más se demuestra que para hacer un gran cine no se necesitan de grandes presupuestos, exageradas pirotecnias, historias truculentas ni actores mediáticos. Con unos sencillos mimbres y mucho talento se pueden realizar películas como esta: maravillosas, coloristas, vivas, llenas de encanto y belleza. Una historia sencilla pero conmovedora, relatada de forma pausada y contemplativa y en donde destaca el poder casi hipnótico de sus imágenes, su música, sus sonidos (la escena en que la lluvia cae sobre el patio es, sencillamente, prodigiosa) y, más allá, casi podemos captar los olores y sabores que emanan de esas imágenes.

Tran Nu Yên-Khê -protagonista y esposa del director-, bellísima y sensual, es el centro sobre el que gira todo, con un guión medido para que no sobre una sola línea de diálogo, dando todo el protagonismo a la imagen, gracias a una fotografía exquisita que nos muestra como en auténticos cuadros la belleza y colorido de esas cosas tan cotidianas en las que nunca nos fijamos.

Una delicia para los sentidos, una cautivadora obra para paladear tranquilo y relajado, para llenarse de serenidad. Claro que no es este un cine que guste a todo el mundo, pero quien sepa disfrutarlo que aproveche que existen películas como esta.

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