
Aunque el cine hongkonés haya destacado clásicamente sobre todo con cintas de acción, artes marciales y comedias, lo cierto es que este abanico se abre cada vez más para ofrecernos obras interesantísimas de cualquier género. Hoy quiero hablar de este multipremiado drama romántico, obra de uno de los autores más interesantes del cine reciente de H.K., Peter Chan, director de cintas tan recomendables como "The warlords" o "Perhaps love".
Un joven viaja desde la China continental a Hong Kong para reunir dinero y poder casarse con su novia, a la que ha dejado en su pueblo natal. Durante su difícil adaptación a la vida en la urbe, conoce a una mujer con la que traba amistad y de la que poco a poco se va enamorando.
Lo cierto es que estamos ante una película sencilla, sobria y sin alardes pero que trasmite una bellísima historia de amor de forma natural, correcta y con la dosis de drama y sensibilidad justas y necesarias, sin caer en excesos que minarían una historia que engancha desde el principio -a pesar de que en varias ocasiones las situaciones resulten algo forzadas para llevarnos a donde quiere el director- sin que sepamos hacia dónde nos va a llevar.
Pero lo mejor, sin duda, los actores. El eje central de la cinta es, a mi entender, una mayúscula Maggie Cheung ("In the mood for love"), más guapa y encantadora que nunca, perfecta en su papel en todo momento y cuya química con el resto de personajes resulta fundamental para que todo funcione. Leon Lai ("Fallen angels") está correcto, mejora conforme avanza la película, pero queda muy ensombrecido por su parteneire. También destacaría el pequeño pero importante papel de un Eric Tsang ("Metade fumaca") cuyo carisma llena la pantalla cada vez que aparece. Son sus personajes y las difíciles relaciones entre ellos lo que da vida a la cinta.
Una película sencilla, humilde, pero de las que merece la pena disfrutar, mejor si es en compañía. Una historia maravillosa, y una maravillosa Maggie, en el que es probablemente uno de los mejores trabajos de su carrera.
Un joven viaja desde la China continental a Hong Kong para reunir dinero y poder casarse con su novia, a la que ha dejado en su pueblo natal. Durante su difícil adaptación a la vida en la urbe, conoce a una mujer con la que traba amistad y de la que poco a poco se va enamorando.
Lo cierto es que estamos ante una película sencilla, sobria y sin alardes pero que trasmite una bellísima historia de amor de forma natural, correcta y con la dosis de drama y sensibilidad justas y necesarias, sin caer en excesos que minarían una historia que engancha desde el principio -a pesar de que en varias ocasiones las situaciones resulten algo forzadas para llevarnos a donde quiere el director- sin que sepamos hacia dónde nos va a llevar.
Pero lo mejor, sin duda, los actores. El eje central de la cinta es, a mi entender, una mayúscula Maggie Cheung ("In the mood for love"), más guapa y encantadora que nunca, perfecta en su papel en todo momento y cuya química con el resto de personajes resulta fundamental para que todo funcione. Leon Lai ("Fallen angels") está correcto, mejora conforme avanza la película, pero queda muy ensombrecido por su parteneire. También destacaría el pequeño pero importante papel de un Eric Tsang ("Metade fumaca") cuyo carisma llena la pantalla cada vez que aparece. Son sus personajes y las difíciles relaciones entre ellos lo que da vida a la cinta.
Una película sencilla, humilde, pero de las que merece la pena disfrutar, mejor si es en compañía. Una historia maravillosa, y una maravillosa Maggie, en el que es probablemente uno de los mejores trabajos de su carrera.






