lunes, 15 de julio de 2013

Rurouni Kenshin (2012)


Película basada en lo que es sin duda uno de mis animes favoritos, adaptación a su vez de un popular manga de Nobuhiro Watsuki. Aunque muy esperada, las espectativas eran altas y uno de mis miedos antes de verla era que no estuviera a la altura (aunque creo que el no haber leído el manga jugaba a mi favor), pero afortunadamente no ha sido así y he podido disfrutar de principio a fin con esta espectacular película dirigida por Keishi Ōtomo.

 Kenshin Himura es un vagabundo en el Japón de los primeros años de la era Meiji. Pero mucho antes, fue un feroz guerrero conocido como Battōsai el Asesino, tan sanguinario como temido, quien arrepentido de sus actos se prometió no volver a asesinar y que ahora recorre el país ayudando a los necesitados.

Esta película destaca por su espectacularidad, soberbios enfrentamientos katana en mano a una velocidad vertiginosa. Pero afortunadamente, estas asombrosas escenas encuentran sitio en un guión interesante y en una cuidada ambientación del Japón de la época, por lo que la película no solo se limita a ofrecernos acción, sino que también logra que nos interesemos en un argumento apto tanto para los fans del manga o del anime como para los que conocen por primera vez al personaje.

 La elección de los personajes tanbién muy acertada, reconocibles para el fan al primer vistazo y bien interpretados por actores como Takeru Sato (fenomenal Kenshin), Emi Takei (la guapa y dura Kaoru), Teruyuki Kagawa (perfecto villano, le recordaréis de "Hana" o "Tokyo!"), y Yû Aoi (encantadora Megumi, "One million yen and the Nigamushi woman", "Turtles swim faster than expected"). Aunque lógicamente, no se puede profundizar en ellos como se podía hacer en el anime. También buena banda sonora, aunque echo de menos algo tan contundente como los fantásticos finales y aperturas que marcaban la serie.

En definitiva, una película espectacular, entretenidísima y digna tanto de los fans de la serie como de los neófitos. Cine de samuráis para disfrutar durante más de dos horas sin descanso.

sábado, 14 de julio de 2012

No mercy (2009)


Otra excepcional muestra del alto nivel alcanzado por el cine coreano, y más concretamente por el thriller. Su director Kim Hyeong-Jun ofrece otra de estas cintas marca de la casa (ya escribí en su día sobre "Memories of murder", "The chaser" y alguna otra), donde se da otra vuelta de tuerca a un género en el que no es fácil sorprender, y este filme lo consigue a pesar de aprovecharse de elementos claramente inspirados en obras clave del thriller policíaco como "Oldboy" y "Se7en".

La aparición del cadáver de una joven descuartizada es el punto de partida de una investigación encabezada por un reputado forense de la policía. Las pistas no tardan en señalar como principal sospechoso a un beligerante activista medioambiental.

Un thriller sorprendente cuya mayor virtud consiste en mantener la atención permanente de un espectador que se enfrenta durante dos horas a contínuas sorpresas y giros de un guión que consigue mantener una tensión creciente hasta el mismísimo final de la película. Y es precisamente este final su mayor acierto, un final que se sale de los cánones habituales y que deja al asombrado espectador casi en estado de shock.

Muy buen trabajo actoral, con un sobervio duelo interpretativo entre los dos protagonistas, Kyung-gu Sol ("Public enemy", "Silmido") y Ryoo Seung-beom ("Sympathy for Mr. Vengeance", qué casualidad). Sin ellos esta historia de crímenes y sobre todo de venganza (que es precisamente el centro sobre el que gira la película), no alcanzaría tan alto nivel, ya que son precisamente sus personajes y la relación que se va generando entre ellos lo que marca el devenir de la película. Sus roles son clave por su complejidad y su profundidad psicológica para jugar con el espectador y llevarle por donde menos se lo espera, cambiando continuamente su perspectiva de la película.
 
Cine de calidad, una muestra del buen hacer coreano con un poquito de muchas cosas bien mezcladas: acción, tensión, personajes límite, un puntito gore (atentos a las escenas de autopsia) y sobre todo un final trágico y rompedor

jueves, 5 de julio de 2012

Cinema Paradiso (1988)



Ayer me encontré por casualidad en televisión -veo muy poco la caja tonta- con esta maravillosa película, dirigida hace ya más de veinte años por Giuseppe Tornatore y no he podido resistirme a traerla al blog por todo lo bueno que recuerdo sobre ella. Un premio en Cannes y ganadora del Óscar a mejor película extranjera, son algunas de las recompensas que consiguió esta pequeña joya.

Un afamado director de cine recuerda su infancia en un pequeño pueblo italiano. Allí, de la mano de Alfredo, el operador del cine local, va entrando en el mundo de la cinematografía, aprendiendo el oficio, pero también aprendiendo sobre la vida.

Esta película es la muestra más clara de que se puede hacer un a la vez cine sencillo pero grandioso, no hacen falta grandes estrellas, grandes presupuestos, grandes decorados ni grandes efectos especiales para contar una historia que llegue al alma. Esta es la base de esta gran película, una historia artesanal de personas normales que aman el cine, convirtiéndo así esta cinta también en un homenaje al séptimo arte.

Yo destacaría el entrañable trabajo del veterano actor francés Philippe Noiret, pero sobre todo sobresale la nostálgica banda sonora de ese genio que es Ennio Morricone, consiguiendo mantenernos hipnotizados durante todo el metraje en una historia que cierra con un final que es, en mi opinión, uno de los finales más redondos de la historia del cine, un final grandioso de esos que encogen a cualquiera el corazón.

Una película mágica, de esas que pueden convertir una sala de cine en un auténtico paraíso, un homenaje nostálgico y emotivo al cine tradicional. Obra maestra imprescindible que es puro amor al séptimo arte. Cine para sentir y para disfrutar.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Battle Royale (2000)



El director japonés Kinji Fukasaku pasará a la historia por "Tora! Tora! Tora!", por sus películas de yakuzas y sobre todo por esta inclasificable cinta, obra de culto desde su estreno, polémica y criticada como pocas y que supuso su penúltimo trabajo antes de su muerte (el último fue precisamente la segunda parte).

El futuro en Japón es desolador: caos, desempleo, violencia, revueltas sociales... La solución, creen sus gobernantes, pasa por una política de represión ejemplarizada en la ley Battle Royale, por la cual cada año un grupo de alumnos seleccionado al azar son aislados en una isla de la que solo uno podrá salir con vida, tienen tres días para matarse los unos a los otros.

Esta controvertida cinta encierra una doble interpretación: por un lado, se trata de un filme violento, bizarro y aparentemente sin sentido, donde la muerte y el gore campan a sus anchas. Pero mirando un poco más allá, podemos encontrar un cínico sentido del humor, una crítica desmedida, ácida y despiadada de la sociedad en su conjunto, y sobre todo una agria visión del sistema educativo ironizando hacia dónde se dirigen las generaciones futuras.

Destacadísimo el trabajo de Takeshi Kitano, glorioso en un papel absolutamente a su medida, y bien secundado por toda una generación de jóvenes actores japoneses. Y por supuesto muchísimas escenas de acción que harán las delicias de los aficionados al género, con mucha sangre y violencia desmedida.

Una cinta apocalíptica de visionado imprescindible, que gustará y repulsará a partes iguales. Una película sorprendente, genial, irreverente... una auténtica obra maestra del cine contemporáneo, un espéctaculo visual que además debería obligarnos a pensar.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Rab Ne Bana Di Jodi (2008)


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Regreso a Bollywood con uno de los grandes éxitos en la India durante el año 2008 (el año de "Dostana", "Fashion" o "Jodhaa Akbar" entre otras grandes peliculas), una cinta que reúne todas las características que definen ese cine tan genuinamente indio, ganadora de dos premios Filmfare y varias nominaciones, y dirigida por Aditya Chopra, conocido en ese mundillo sobre todo por su faceta de productor.

Surinder es un joven brillante pero muy tímido y que apenas sabe relacionarse con las mujeres. Por las circunstancias y sin casi proponérselo se encuentra casado por conveniencia con Taani, la hija de uno de sus profesores, y aunque él la ama profundamente, ella no parece corresponder ese amor.

Cine Bollywood en estado puro, a saber: Una historia de amor bonita, sencilla y predecible, pero con los giros argumentales suficientes para mantener la atención constante del espectador. Comedia y drama a partes desiguales. Coloridos y alegres números musicales, muy bien coreografiados. Y por supuesto, un final a la altura y adecuado para el temple de la película. Puro cine de entretenimiento para pasar más de dos horas y media agradables y divertidas.

El centro de toda la película es Shah Rukh Khan ("Om Shanti Om"), tan encantador y carismático como siempre, capaz de interpretar a dos personajes diametralmente opuestos y aún así conseguir que el espectador adore a ambos. Su partener esta vez es una debutante, Anushka Sharma, otra de esas bellezas indias, quizá no deslumbrante, pero sí con el talento suficiente para que la química con SRK funcione y encandile al espectador.

Otra película de un cine enfocado al espectador, alegre, colorida, simpática y agradable, adjetivos tan necesarios en momentos difíciles como los que atraviesa el mundo, un cine para aislarse de problemas y disfrutar de un ratito de felicidad.

lunes, 7 de noviembre de 2011

Hard boiled (1992)



Hace unos días unos amigos me preguntaban de dónde venía mi afición por el cine asiático, y más concretamente por el cine de acción. Mi respuesta era muy sencilla: echad un vistazo a "The killer" y "Hard boiled", de John Woo, y ya nada volverá a ser lo mismo. Y no me faltaba razón, porque estaba hablando sin dudarlo de dos de las mejores cintas del género, no ya honkonesas, sino de todos los tiempos.

Tequila es aficionado al jazz, pero también un duro policía de las calles de un Hong Kong convulso y a punto de estallar. La violencia es su única ley y está dispuesto a todo a la hora de enfrentarse a una peligrosísima banda mafiosa.

Obra cumbre del cine policíaco, John Woo demuestra su pericia (o más bien maestría) para convertir la violencia en poesía, dirigiendo coreografías imposibles y de paso trasmitir con fuerza un mensaje que es común a toda su filmografía: el valor del honor y la amistad. Más allá de la historia que nos cuenta, la combinación de sensaciones que trasmite y la elegancia de la puesta en escena convierten a la cinta en obra de culto que mejora con cada nuevo visionado.

Mención aparte al reparto, con dos pesos pesados como Chow Yun-Fat y Tony Leung, cuya presencia y carisma engrandecen cada secuencia en la que aparecen. Y mención especial a dos escenas: la de apertura en el restaurante y la del hospital, ambas absolutamente magistrales, con un manejo del ritmo y de la cámara solo al alcance de los elegidos, de esas que dejan absolutamente sin aliento. Con todo lo mencionado es evidente el por qué la película se ha convertido en todo un icono y por qué John Woo es absolutamente idolatrado por los fanáticos del género.

Volviendo al principio del post, ¿que por qué me gusta el cine de acción hongkonés? Por Dios, ved esta película y no me preguntéis, John Woo os responderá.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Blade runner (1982)



Hace unos días, de repente me encontré con ganas de volver a ver esta película, uno de los mejores trabajos de Ridley Scott (el responsable de muchas otras grandes películas como "Alien, el octavo pasajero" o "Gladiator", por citar mis favoritas) y, aunque en mi opinión sobrevalorada en algunos aspectos, obra clave de la ciencia-ficción, imitada hasta la saciedad y auténtica cinta de culto.

Los replicantes son robots idénticos externamente a los humanos, diseñados para llevar a cabo los más duros trabajos en el espacio, pero ahora son perseguidos para su eliminación, y para ello existen unidades especiales de la policía, los llamados "blade runners".

Una cinta que marcó un antes y un después en el género de ciencia ficción (aunque la película en sí es una hábil combinación del género con el cine negro), con una estética única (aunque lejanamente inspirada en otra obra maestra, la "Metrópolis" de Fritz Lang), decadente, oscura, inquietante, agobiante, claustrofóbica y que ha sido inspiración para muchas películas posteriores.

Fundamental en la ambientación la música (obra de Vangelis), que va como anillo al dedo a cada imagen, y los personajes, donde destaca sobre todo un Rutger Hauer en su mejor papel, con un famoso monólogo que no solo es el momento culmen del film, sino una escena clave de toda la historia del cine.

Nadie que guste de la ciencia-ficción puede dejar de ver esta película (¿quedará alguien que no la haya visto?). Magnética, intensa, hipnótica, sublime e irrepetible. Para mí una auténtica obra maestra.