miércoles 25 de noviembre de 2009

Comrades, almost a love story (1996)



Aunque el cine hongkonés haya destacado clásicamente sobre todo con cintas de acción, artes marciales y comedias, lo cierto es que este abanico se abre cada vez más para ofrecernos obras interesantísimas de cualquier género. Hoy quiero hablar de este multipremiado drama romántico, obra de uno de los autores más interesantes del cine reciente de H.K., Peter Chan, director de cintas tan recomendables como "The warlords" o "Perhaps love".

Un joven viaja desde la China continental a Hong Kong para reunir dinero y poder casarse con su novia, a la que ha dejado en su pueblo natal. Durante su difícil adaptación a la vida en la urbe, conoce a una mujer con la que traba amistad y de la que poco a poco se va enamorando.

Lo cierto es que estamos ante una película sencilla, sobria y sin alardes pero que trasmite una bellísima historia de amor de forma natural, correcta y con la dosis de drama y sensibilidad justas y necesarias, sin caer en excesos que minarían una historia que engancha desde el principio -a pesar de que en varias ocasiones las situaciones resulten algo forzadas para llevarnos a donde quiere el director- sin que sepamos hacia dónde nos va a llevar.

Pero lo mejor, sin duda, los actores. El eje central de la cinta es, a mi entender, una mayúscula Maggie Cheung ("In the mood for love"), más guapa y encantadora que nunca, perfecta en su papel en todo momento y cuya química con el resto de personajes resulta fundamental para que todo funcione. Leon Lai ("Fallen angels") está correcto, mejora conforme avanza la película, pero queda muy ensombrecido por su parteneire. También destacaría el pequeño pero importante papel de un Eric Tsang ("Metade fumaca") cuyo carisma llena la pantalla cada vez que aparece. Son sus personajes y las difíciles relaciones entre ellos lo que da vida a la cinta.

Una película sencilla, humilde, pero de las que merece la pena disfrutar, mejor si es en compañía. Una historia maravillosa, y una maravillosa Maggie, en el que es probablemente uno de los mejores trabajos de su carrera.

martes 17 de noviembre de 2009

Ponyo en el acantilado (2008)



Por fin he tenido la oportunidad de disfrutar de la última maravilla del maestro Miyazaki, cuatro años desde su último largometraje ("El castillo ambulante"). A pesar de casi llegar a los 70 años, demuestra que sigue en plena forma y que sigue siendo de lejos uno de los mejores directores de animación del mundo.

El joven Sosuke encuentra una pequeña pez encerrada en una botella, a la que decide llamar Ponyo y de la que se hace su amigo. Y a tal punto llega su amistad que la pequeña Ponyo está dispuesta a recurrir a la magia para hacerse humana y estar junto a su amigo.

Está versión libre del cuento de la sirenita (aunque radicalmente distinta, nada tiene que envidiar a esa otra maravilla que es "La sirenita" de la Disney) es quizá la obra más enfocada hacia los niños de toda la obra reciente de Miyazaki. Más sencilla, personajes más simples y un argumento directo, aunque sin perder esa personalidad y esas señas de identidad que marcan el cine de Miyazaki: irrealidad onírica, respeto por la naturaleza y la amistad sincera como parte fundamental del las relaciones entre sus personajes.

El conjunto en sí es realmente brillante. La animación tradicional parece no tener límites en manos de Hayao, consiguiendo unos dibujos sencillos pero llenos de color y vida y trasmitiendo todo tipo de emociones. Un universo que desborda imaginación y que absorve por completo al espectador que quiera dejarse llevar.

En resumen, otra maravilla de la animación, una película apta para cualquier público siempre y cuando esté dispuesto a renunciar a prejuicios y a admitir la magia y los sueños como algo propio de su realidad. Sencillamente genial.

lunes 2 de noviembre de 2009

Con los días contados (1999)



Hoy he decidido rescatar esta pequeña joya de ese gran director que es Johnnie To, una película quizá oscurecida por la alargada sombra de otras obras más reconocidas del autor ("The mission", "Exiled", "Election"), pero que es una muestra perfecta de cómo hacer cine de acción que aúne calidad y entretenimiento.

Un genial ladrón descubre que padece una enfermedad terminal, por lo que decide preparar un último gran golpe. Pero siguiéndole la pista, un oficial de policía tan inteligente y astuto como él le pisa los talones. Comienza el juego del gato y el ratón.

Ante todo, pura diversión. Ni un minuto de aburrimiento para el espectador, que se encuentra con una historia medida al milímetro, llena de giros y sorpresas. Excelente factura que combina hábilmente acción, comedia y thriller para dirigirnos sin un momento de descanso hacia un final sorprendente y poco menos que inverosímil.

Y entre tanto punto fuerte, destaca el enorme carisma de sus dos protagonistas, Lau Ching Wan y Andy Lau, ambos excelentes en su duelo interpretativo, con personajes de esos que destilan magnetismo para el espectador y que recrean durante su persecución una relación entre ambos tan extraña como interesante.

En fin, otra muestra más del cine de Johnnie To, probablemente el valor más seguro del cine hongkonés actual y al que siempre hay que tener muy presente cuando queramos pasar un buen rato delante de la pantalla.

domingo 1 de noviembre de 2009

After life (1998)



Aunque lo intenten pervertir hacia la idea de esa fiesta americana que es Halloween, en España el Día de los Difuntos siempre ha tenido un significado muy distinto, por eso voy a prescindir de hablar de una película de terror para acercarme a una visión de la muerte totalmente diferente y especial. "After life" fue la primera película que ví de Kore-Eda ("Nobody knows", "Hana", "Still walking"), ganadora del premio FIPRESCI en San Sebastián.

Una serie de personas han fallecido y unos guías espirituales les explican que deben elegir un recuerdo de su vida. Este recuerdo será filmado para que les acompañe durante el resto de su existencia, mientras el resto de recuerdos se borrarán de su memoria.

Traumatizado por una infancia marcada por la enfermedad de Alzheimer que sufrió su abuelo, Kore-Eda rodó tres películas inspiradas en esta vivencia (también "Maborosi" en 1995 y "Distance" en 2001), dejando una peculiar visión de lo que es la muerte y la memoria y consiguiendo plasmarla en una película agradable, sensible y melancólica.

La fotografía -fué originalmente filmada en 16 mm- marca muchas de las sensaciones que produce la película, dando un toque retro que va perfecto para la cinta. Además, un inteligente uso de los planos y los diálogos dan una factura final excelente -considerando que se trata de una producción humilde- para una película más que interesante y a la que solo le pondría un pero, que es una duración algo excesiva para mi gusto.

Dicen que las mejores películas son aquellas que obligan a la reflexión, y esta es una de ellas, porque te obligará a traer tus propios recuerdos mientras asistes a los de sus protagonistas. Y es que, aunque nunca pensemos en ello, qué maravilloso es recordar.

martes 27 de octubre de 2009

American History X (1998)



Una de esas películas de las que me habían hablado muy bien, pero que nunca me despertó un interés especial. Ayer, por casualidad, comencé a verla por TV (ya es raro que yo vea una película directamente de televisión) y ya quedé totalmente enganchado, no tuve más remedio que verla entera. Sencillamente me dejó impresionado.

Derek es un joven violento y conflictivo de ideas neonazis que un día comete un brutal crimen por el que acaba encarcelado. Al salir de prisión, totalmente rehabilitado, intenta alejarse de ese mundo que le arrastró al pozo, pero eso no es algo tan fácil, máxime cuando su hermano pequeño, influído por ese modelo que antes representaba, está siendo arrastrado hacia él.

Brutal, contundente, impactante. Estos y otros muchos adjetivos son los que podría utilizar para describir una película tensa, directa y llena de mensaje. Una película reflexiva, con una reflexión mucho más profunda que el tema obvio del racismo. Una historia llena de violencia -violencia, además muy explícita- que la hace tremendamente dura, pero por ello probablemente el espectador se vea mucho más implicado y por ende influenciado por el contenido de la obra.

Destacadísimo Edward Norton ("El club de la lucha"), absolutamente metido en un papel que le mereció la nominación al Óscar -¿Cómo es posible que no lo ganara?- y que supone una de las interpretaciones más memorables que pueda recordar. Un personaje lleno de matices y cuya trasformación a lo largo de la historia resulta tan creíble como prodigiosa. También podemos disfrutar de un guión muy sólido y de una fascinante fotografía, con un inteligentísimo empleo del color y del B/N.

Película que yo calificaría de imprescindible, tan brutal como necesaria, profundamente reflexiva y que muestra muchos de los aspectos más oscuros de la sociedad que nos ha tocado vivir.

miércoles 21 de octubre de 2009

Vivir (1952)



Después de unos días de retiro forzado por enfermedad -nada grave, por suerte-, a la hora de retomar el blog se me ocurrió escribir sobre alguna película relacionada con la enfermedad, y la primera que me vino a la mente es "Ikiru", una maravilla del maestro Kurosawa, auténtica obra maestra que no hace sino certificar la genialidad de este director.

Watanabe es un funcionario de vida gris y monótona, cuya aburrida existencia se resquebraja por la noticia de su muerte inminente a causa de un cáncer incurable. A partir de aquí y consciente del vacío y la inutilidad de su vida hasta ese momento, decide buscarla un sentido que la llene antes del día de su muerte.

Hablar de esta película es tan sencillo como decir "obra maestra", pero creo que el auténtico valor de esta película llega incluso un poco más allá. Estamos ante una profundísima reflexión acerca del significado de la vida y la muerte, la más profunda que yo he podido ver en una película. Y desde un tono absolutamente pesimista -que se agiganta por esa oscura fotografía en B/N-, Kurosawa es capaz de trasmitir un mensaje de esperanza, una visión poética y optimista sobre cómo cambiar las cosas y hacer que cada vida cobre un sentido.

En el centro de toda la película está Takashi Shimura, un actor como la copa de un pino, habitual con Kurosawa (nada menos que 22 colaboraciones juntos, en este blog hasta hoy "Trono de sangre") y cuyo papel en esta película es sencillamente soberbio, recreando un personaje que llega al espectador hasta lo más profundo del alma.

Una delicia que nadie debería perderse, sobrecogedora ya desde la primera escena (esa radiografía con que comienza la película deja sin palabras), una cinta tan dura como hermosa, una exaltación a la propia vida.

sábado 3 de octubre de 2009

El puzzle de Dios (2008)



Genio y figura, seguro que Miike no fué ajeno a todas esas polémicas y comentarios que surgieron a raíz de la inauguración de aquel gran acelerador de partículas (que sigue estropeado, creo) y le resultó una gran fuente de inspiración para esta película que se encuentra en la línea más moderada de uno de los directores más rompedores, creativos, provocadores y polémicos del cine actual.

Un joven universitario está en clase de física con el objetivo de acercarse a una guapa alumna del curso. Entonces conocerá a Saraka, otra alumna tan genial , brillante e inteligente como arisca y poco sociable. Juntos deben hacer un trabajo para clase relacionado con el origen del universo.

Lo que comienza como una comedia romántica en un ambiente universitario, se va trasformando paulatinamente en un especia de cinta catastrofista de ciencia-ficción, remarcando lo de ciencia porque precisamente ahí radica el peso de la trama. Conceptos como asimetría, teoría de cuerdas, relatividad, materia oscura o agujeros negros son fundamentales para dar realismo a una película que en el fondo lo que busca es una reflexión sobre los límites de la ciencia y hasta dónde podemos -y sobre todo, debemos- llegar con ella.

Hay una frase demoledora en la película que dice algo así como "La ciencia y el arte son los inventos más grandes de la humanidad". En ella se asienta el peso de toda la película; Miike hace poco menos que equipararlas y convertirlas en la demostración de nuestra humanidad., quizá buscando que nos preguntemos sobre nuestro origen y nuestro futuro, las dos preguntas clave de la filosofía-religión desde el origen de los tiempos. De cualquier modo, aún haciendo caso omiso de estas reflexiones podemos disfrutar de una película muy válida como simple entretenimiento y al alcance de cualquiera aunque no tenga los más mínimos conocimientos de física teórica.

Véanla de cualquiera de las dos formas, y si les interesa la temática, voy a recomendar también una serie documental: se titula "El universo elegante" y explica todos esos conceptos de forma clara y sencilla. Yo la ví hace no tanto en esa famosa fuente de videos de internet, ya sabéis ;)